A perro flaco... Ya estaba yo más bien baja de moral, cuando he tenido que chocar con su indiferencia y fingir la mía a tope, y para postre me he encontrado con otra persona que habría preferido no volver a ver jamás, por otras razones, y he tenido que fingir que soy civilizada y tragarme mis ganas de decirle lo mucho que paso de dirigirle la palabra.
Me dicen que me centre en lo que sí tengo, lo cual es, digo yo, lo que cualquier psicólogo o libro de autoayuda te diría. Uno de esos tópicos ciertos y difíciles de poner en práctica, vaya.
Ciertamente, tengo motivos para estar contenta en el trabajo, por ejemplo. La verdad es que hace meses que tenemos un ambiente que roza lo increíble, tanto de jefes como de indios. Somos como una familia, pero de sangre, no una colección de suegras y yernos (o suegros y nueras). Además, me están reconociendo una capacidad de hacer ciertas cosas, cosa que me halaga bastante.
Sin embargo, como otra de las patas del banco ha quedado tan torcida, me resulta difícil disfrutar de lo bueno. Funcionamos así. Esa psicología barata es tan sencilla como impracticable.
...
Tengo una curiosidad: ¿existe una escala que permita saber cuánto te afectan las cosas? Me refiero a algo así como investigar el umbral del dolor emocional. Me gustaría saber si estoy en el nivel quejica/vulnerable a tope o soy más dura de lo que parece.
Lo que es en este momento, me parece que estoy soportando mucho dolor. El resto del día, mientras esté ocupada, no me siento demasiado mal, pero acabo de cenar, estoy aquí sola y está oscureciendo. Debe de ser el momento más chungo del día para las depresiones y el mal de amores (lo he tenido peor, pero lo estoy volviendo a padecer).
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