Lo estoy pasando bien y mal. Me apetecía mucho tener tiempo para hacer cosas sin agobios y lo estoy teniendo. Eso me permite angustiarme por las mismas razones de fondo que siempre, así, sin prisas, mientras me tomo una caña. Eso sí, más sola que la una. A pesar de eso, me he llegado a plantear seguir sin hacer nada a partir de septiembre. Es decir, colgar el deporte programado y alguna otra cosa.
No debo hacerlo. Parte de la angustia agosteña viene de no eliminar toxinas sudando y de no crear mis propias drogas, o sea, las endorfinas. Tendré que seguir entrenando o de lo contrario más vale que me busque un psicólogo.
Hay colegas de entreno a los que no querría volver a ver, es cierto, y tampoco estaría mal eliminar a algún monitor que otro, pero qué le vamos a hacer. Creo que cambiando de sitio me encontraría con unos problemas similares, además de que cuesta empezar de cero donde no conoces a nadie ni te conocen.
Quizá el truco sea hacer más pellas, es decir, ir menos, pero no dejarlo del todo.
... Ojalá pudiera decir lo mismo de la Oficina Siniestra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario