viernes, 14 de febrero de 2014

San... ¿quién?

Ya es otra vez esa fecha del año. Un año más a solas. Esta mañana he pensado que a lo mejor estaría bien mimarme un poco, pero la verdad es que no he parado en todo el día. He visto una tarta de chocolate negro negrísimo con forma de corazón y pinta de vicio que me llamaba a gritos desde un escaparate, pero ¿qué hago yo con una tarta entera para mí sola? Además iba con prisa y con poco dinero en el bolsillo. Lo único que me he regalado ha sido terminarme un libro cuando he podido respirar un poco.

Es una fiesta de lo más tonto, demasiados corazoncitos por todas partes. Los tópicos contra ella están un poco vistos: que si sólo es una festividad comercial, que el amor debe celebrarse todo el año y no un solo día... Es posible, pero yo creo que la razón más importante para que no te guste este día es sentirte desplazada por no tener pareja. Es el puñetero día de recordar a los solteros que su situación, en el fondo, no es bien vista. Y total, para nada: muchos somos así y no vamos a cambiar tan fácilmente de un año para otro, nos guste o no.

En fin, ya que hoy no he tenido ni pareja, ni dulces, ni mucho descanso, voy a celebrar el Anti San Valentín, el 15 de febrero. Y sábado, encima.

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