- Tengo una caja de bombones de muchas clases. Un par de ellos eran en forma de corazón. Me comí uno al poco de abrir la caja y hace un par de días quise comerme el que quedaba. Y no es que yo sea especialmente torpe, más bien al contrario, soy cuidadosa y no suelo tener estos tropiezos, pero de todos los puñeteros bombones se me tenía que caer al suelo precisamente, pre-ci-sa-men-te, el último con forma de corazón. A una semana de San Valentín. Si yo fuera supersticiosa, sacaría algunas conclusiones.
- Sigo pensando en cambiar de amigos, de aficiones, etc. Nada, que me he quedado vacía, ya no me interesa nada de lo que pensaba que me interesaba.
- Me siguen matando los domingos. Trato de pensar que si fueran días de fiesta aislados en mitad de una semana me encantarían, aunque tuviera que volver a trabajar al día siguiente, pero no funciona ni por el forro; me deprimo y punto. Son como un callejón sin salida.
- Vamos a ver lo que sucede, pero creo que me esperan algunos meses tranquilos. Más tranquilos que los últimos, fijo.
- No tengo disfraz para carnavales, como siempre. Se me ocurre alguna cosa, aunque tampoco estoy muy animada. Lo único, si la gente del trabajo se entusiasma, me dejaré arrastrar... quizá.
- Me había desenganchado de la lectura compulsiva y había conseguido ponerme las pilas con otro asunto que necesitaba atención urgente. Ahora he vuelto a leer de una forma un poco más relajada.
- Lo único que tiene de buena mi vida últimamente es lo mucho que estoy aprendiendo en el trabajo. Ya era hora de salir adelante, llevaba demasiado tiempo atascada.
- También ando con un proyectillo aparte del trabajo que, de momento, me entretiene. Es algo relativamente modesto y no tiene nada que ver con ese entorno social que no me convence. Consiste en una vuelta a mis viejas costumbres que quizá me esté ayudando a volver a ser yo misma. No voy a dar muchas pistas, pero soy como una persona acostumbrada a tocar el piano que se pasa años sin ver uno ni de lejos y luego vuelve a las teclas. A lo mejor es el principio del cambio de aficiones en el que pensaba.
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