No hay nada. Nada. Cero alicientes y una fuerte sensación de tiempo perdido. Sigo sin existir. Fuera de todos los circuitos, en plan lobo solitario. No me integro más que en el trabajo, lo cual no cuenta, por ser algo inevitable y a veces muy a pesar de cada uno.
Nacemos, vivimos y morimos solos.
Sí, pero unos más que otros.
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