sábado, 22 de marzo de 2014

A solas

Día y medio sin ver a nadie, aparte de la familia. Bueno, sí, he visto a una señora que no me cae muy bien en una tienda. Fenómeno. Mañana tampoco creo que vaya a ver a nadie. Tengo una sensación extraña, como de desconexión. No es como hace unos días, pero creo que tampoco es bueno.

Hoy tenía algo que hacer, pero me he puesto a perder el tiempo, distrayéndome con otras cosas, y tenía razón ese que dijo que cuando pierdes una hora por la mañana ya no la encuentras en todo el día: quizá lo habría terminado si me hubiera puesto las pilas. Lo he dejado para mañana, aunque me había hecho la ilusión de que a lo mejor tendría el domingo libre. Bueno, libre para estropeármelo pensando en negativo, como siempre, pero algo es algo.

No hay una puñetera fiesta hasta Pascua. Cómo la necesito.

Sí, necesito descanso, y no hay manera. Estoy durmiendo bastantes horas, pero durante el día me canso rapidísimamente. Imagino que ese sueño no es un verdadero descanso. Debo de tener ansiedad de nuevo. Había pensado tomar ciertas pastillitas que aún conservo y me van a caducar, para obligarme a relajarme y para que el descanso sea efectivo. No me atrevo, no me gusta la química, y menos si corro el riesgo de engancharme. Me temo que es un riesgo real, así que dejemos que caduquen, si es posible.

Qué asco, hoy, a las 6, ya no podía ni con el pelo, y me he puesto a leer un rato. No me he relajado, sólo me he terminado el libro, como si fuera un robot programado para llegar a la última página.

Y poco más, acabo de cenar y se me ha ido a la mierda el sábado. Esto no puede ser, me paso la semana deseando que termine, y los fines de semana son siempre decepcionantes, y vuelta a empezar. Y lo peor es que no hay una solución.

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