Estas personas están bajo un aluvión de líos judiciales que tienen una pinta espantosa de quiebra. Me he molestado en leer un montón de anuncios de Hacienda, que son públicos, y pocas dudas me quedan de lo que ha pasado.
La moral judeocristiana me ha enseñado que no hay que hacer leña del árbol caído, pero el tiempo es juez y pone a cada uno en su sitio.
Y lo mejor de todo es que han quedado con el culo al aire: los que les escucharon en su día, ahora se han dado cuenta de la verdad. Lo sé, lo he visto. Por eso empecé a investigar, precisamente.
Sí, tuve una educación judeocristiana, pero qué voy a decir: que se jodan, no me dan ninguna pena.
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