viernes, 12 de agosto de 2011

Problemas ajenos

Buf, ¿qué haces cuando te confían que alguien cercano puede cometer un grave error, pero ni esa persona que te lo cuenta ni tú podéis hacer prácticamente nada?

En parte, por esa preocupación ando tan cansada. Lo de siempre: tensión inconsciente que me deja como si hubiera estado currando 16 horas como una bestia.

No sé... en plan frío, no es mi problema, claro. Pero es mi dilema. Aún estaríamos a tiempo de evitar el desastre. Pero si la persona implicada es mayor de edad y está más que advertida, sus decisiones y sus errores son suyos. Lo que pasa es que si tiene consecuencias el tema, alguien nos dirá que deberíamos haber advertido a otras personas, etc., y quedaremos mal de todas todas.

Por poner un símil, es como cuando se le dice a Pepito "No inviertas en esos valores". Pero Pepito tiene más confianza en su corredor Manolito, que le dice que invierta, a pesar de que es más que obvio que perderá la inversión. Y Pepito lo sabe, pero adora a Manolito y no quiere que se vaya a trabajar para otro a pesar de que esta vez la esté cagando. No sé si es un buen ejemplo, pero es el único que se me ocurre.

Estoy por cantar la gallina, pero no lo haré sola, ni por mi cuenta y riesgo.

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