Luego están esas personas que envidian algo que tú tienes. Bueno, envidia de algo la tenemos todo el mundo, pero hay dos maneras de enfocarla: o la conviertes en afán de superación para conseguir eso que te gustaría de la otra persona, o te pones en plan destructivo, convirtiéndote en el verdadero envidioso al que le encantaría destruir la felicidad ajena. Creo, espero, ser de los primeros. Pero conozco algunos especímenes de los segundos. Esos también son ramas a podar.
He conocido gente así últimamente. En un caso, no es una persona nueva en mi vida, es más bien que ha mostrado su verdadera cara. Bueno, da lo mismo: a la mierda.
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