Y no es que yo sea muy amiga de posponer tareas, más bien al contrario, me gusta librarme de las mierdas cuanto antes. Así me ha ido a veces, que me veían ociosa, y claro, "tú que no tienes nada que hacer, quedas reclutada para esto y lo otro". Desde luego, a los que dejaban todo para última hora y se ahogaban con su propio horario no había que molestarles, que ya tenían bastante. Irónico.
Buf, me alegro de volver a la normalidad, de todos modos. No me han gustado estas vacaciones. El año que viene me las plantearé de otra manera, quizá escondiéndome en una choza en el monte.
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