miércoles, 31 de agosto de 2011

Septiembre, ¿ya?

Tengo como varios millones de cosas que hacer mañana, y alguna no va a ser demasiado agradable ni sé cómo va a terminar. No sabía si hacerme una agenda un poco más detallada, porque todo son apuntes garabateados en una libreta medio destrozada. Al final decidí que sí, pero el caso es que no lo he hecho, y posiblemente mañana tenga que ponerme a ello a última hora, pero qué le vamos a hacer: me he pasado la tarde leyendo cosas de historia antigua, casi de prehistoria.

Y no es que yo sea muy amiga de posponer tareas, más bien al contrario, me gusta librarme de las mierdas cuanto antes. Así me ha ido a veces, que me veían ociosa, y claro, "tú que no tienes nada que hacer, quedas reclutada para esto y lo otro". Desde luego, a los que dejaban todo para última hora y se ahogaban con su propio horario no había que molestarles, que ya tenían bastante. Irónico.

Buf, me alegro de volver a la normalidad, de todos modos. No me han gustado estas vacaciones. El año que viene me las plantearé de otra manera, quizá escondiéndome en una choza en el monte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario