sábado, 20 de agosto de 2011

Telegramas agosteños

- Creo que ZP ha pedido prestado dinero al Vaticano. Si no, hay cosas que no me explico.

- No me quedan muchas vacaciones, y no las estoy disfrutando como debería. No dejo de pensar en los marrones que tengo a la vuelta. Y no encuentro la tecla de desconexión. Siempre está ahí ese ruido de fondo.

- La gente es tan bocas como siempre: "Vamos a hacer esto", "Nos llamamos", "Quedamos"... y luego, nada. Pero mira, mejor que se rajen, al final me va a dar pereza juntarme con ellos.

- El dinero hace la felicidad, aunque sólo hasta que cubre todas nuestras necesidades básicas. No es una frase mía, simplemente es que lo he constatado.

- Sólo por tener trabajo, ya me siento millonaria. Y también el gilipollas del banco debe de verme así. Me ha dado qué pensar: debe de estar muy malita la cosa cuando un tipo como ese cambia de actitud al ver que tienes una nómina.

- De hecho, dicen que viene una crisis aún peor. No lo dice cualquiera, ha sido el director del Banco Mundial, me parece.

- Me he enganchado a un par de libros y ya no hay quien haga carrera conmigo. Casi no hago otra cosa que leer. Y el caso es que hay quien se alegra, como si hubiera pasado una crisis. No sé... antes tampoco leía tanto, y podría no ser buen síntoma; sólo supone otro enganche, lo mismo que me pasa con algunas series. Y si supieran lo que leo, quizá no sería tanto motivo de alegría: relatos de zombies, una novela bastante triste sobre la guerra civil...

- Por lo que pueda pasar, he escondido las cosas que más les pueden gustar a los niños. Por ejemplo, no quiero encontrarme con cómics antiguos rotos cuando termine la visita que vamos a tener. Ni discutir con quien diga "Bah, déjale que lo coja, total, si eso no vale nada" (!!!!!).

- Veo a la gente en las terrazas. Parecen felices, me dan un poco de envidia, pero me da pereza sentarme sola y tampoco me apetece con gente, porque eso implica vida social.

- Lo de bajar el IVA a la compra de vivienda supone abaratarla poco más de millón y medio de pelas. Me pregunto qué diferencia hay entre que un piso cueste 35 y que cueste 34. Y el banco se seguirá carcajeando a la hora de pedirle hipoteca. Y yo me carcajeo cuando presentan la rebaja como un logro.

- Me pregunto cómo andan los farmacéuticos de la huelga, esos a los que la Cospedal quiere sancionar además de no pagarles lo que les debe.

- Quiero cambiar de vida y no encuentro la manera. O quizá quiera cambiar algunas cosas de mi vida que no admiten cambio.

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