Alguien me ha dicho "ya te lo dije". Que ese tío es un petardo, un ser que sólo quiere ser admirado, y que luego nada de nada. Que quizá yo le guste, pero que de todos modos no va a tomar ninguna iniciativa.
De "quizá" nada, esa expresión en la cara no me dejó lugar a dudas. En fin, el resultado es el mismo, así que... qué más da.
Estoy jodida, pero podría estar peor. Digo yo que algo habré madurado desde la última patada emocional, o será que la última fue en la boca y ésta en un lugar menos doloroso. El nalgatorium, mismamente.
Tengo que ensayar mi cara de póker, porque voy a seguir coincidiendo con él. Ignorar, ignorar, ignorar, y que sea él el que se sienta rechazado.
También tendré que andar con cuidado con la música romántica o triste, con los caretos que me obliguen a explicar por qué tengo ese careto, con los amigos, con los enemigos, con los pensamientos demasiado oscuros, con el insomnio, con los tranquilizantes, con las redes sociales...
Joder, si el tío no es normal, ¿por qué echarlo de menos? Visto lo visto, sólo me habría ganado 80 kilos de problemas, si esto llega a avanzar. Ni es el más listo, ni el más guapo, ni el más gracioso del barrio, sólo el más ególatra.
pues visto lo visto....bien esta asi. Mejor ahora.
ResponderEliminarte lo dice alguien a quien se le fueron los
ultimos 17 años de su vida, con un mamon que no
ni guapo, ni rico, ni simpatico,ni gracioso...
ya ves ¡¡
Empiezo a pensar que no hay ni uno normal... excepto los amigos. Y mientras no pasen de ahí.
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