No podría haber sido un martes más tonto. Me he dejado llevar por una pequeña idea preconcebida con respecto a un asunto y casi meto la pata. Ni tan mal, porque no ha llegado a pasar nada... salvo que se ha enterado la peña. Llevo una pequeña racha de cosas así, van a sospechar que las decisiones afortunadas de antes no eran más que un espejismo.
A. me dice que en su empresa confían en él, que le dejan tomar decisiones y puede hacer un poco lo que le da la gana. Me parece que se le escapa la traducción de eso: han eliminado a los responsables que estaban por encima de él, le han cargado con el muerto de las decisiones "menores" y no le pagan más por ello. Si acaso, será cierto que puede hacer un poco lo que le da la gana, pero si algo de lo que haga funciona mal, la culpa será toda suya. En fin, ¿quién soy yo para bajarlo a la tierra, al pobre? Si lo hiciera, incluso podría pensar que lo que me pasa es que tengo envidia.
No sé lo que pasará después de agosto, pero tengo unas ganitas de que llegue...
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