sábado, 21 de julio de 2012

Sábado

Después del día resacoso de ayer, necesité un relajante muscular. ¿Por qué? Pues porque pasé demasiado tiempo en el sofá, y luego me dolía la espalda. En fin, al menos dormí bien por la noche.
Hoy me he levantado, he hecho un montón de cosas y he vuelto a caer en los brazos de Morfeo después de comer. Me ha costado lo indecible despegarme de la cama-sofá (que no sofá-cama). El caso es que tenía que hacer cosas también por la tarde, algunas compras, y allá que he ido. No soy animal de grandes superficies, pero en fin... Total, iba yo con lo imprescindible y la compañía ya me ha tenido que convencer de comprar cosas a por las que no íbamos: bizcochos, madalenas, una camiseta...
En realidad, lo que más me habría gustado habría sido coger un libro y sentarme a leerlo en el balcón. Mañana pienso hacerlo pese a quien pese.
Lo más raro es que no pienso mucho en el tío del abrazo. Bueno, ahora sí, al recapitular, pero debería estar más jodida, no sé qué me traeré entre manos.

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