Siguiendo con lo positivo, he conseguido terminar una de las tareas pendientes para agosto: arreglar uno de mis sujetadores deportivos. Soy un poco desastre con la aguja, pero si no hay más remedio, me las apaño. Además, se me ha arreglado un problema que llevaba arrastrando ya un tiempo.
Lo único malo ha sido que me he pasado el día sola de narices. He hecho recados sola, he tomado el sol sola, he leído demasiado por no tener otra cosa que hacer, y cuando por fin he aparcado el libro, me ha entrado un desasosiego raro, un no saber qué hacer que no he conseguido calmar hasta que me ha dado por ducharme con agua bastante caliente.
Sigo teniendo la agenda llena de tonterías que podría pasar de hacer, pero podría ser peor el remedio que la enfermedad, así que prefiero dejar que me estructuren el día. Los asociales somos así de gilipollas.
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