No me quita el sueño el contenido de mi libreta de ahorro mientras tenga trabajo (a ver si me dura mucho). Sin embargo, el otro día tuve que ir al banco (que espero que también me dure mucho) y hoy me he dado cuenta de que hacía tiempo que no calculaba mis IN y mis OUT, ni el CASH que tenía.
Bueno, pues hay que ver qué triste es mi vida, que estoy casi como si no hubiera tocado mi último sueldo. Es decir, algunos gastos menores sí que he tenido, pero no he hecho nada extraordinario con esa pasta que tanto cuesta ganar. Por ejemplo, la impresora que me he comprado ha costado menos que la cuota del gimnasio. En realidad, se puede decir que la he pagado con esa cuota que no me pasan en agosto, y todavía me han sobrado euros.
Las personas socialmente normales acaban agosto sin un puto euro en el bolsillo, y eso quiere decir que han hecho algo con su paga. No digo yo que haya que llegar al punto de los imbéciles que antes pedían créditos para hacer viajes de vacaciones, que tiene delito no tener pasta y encima buscarse una deuda más para la vuelta; sin embargo, ¿para qué ahorramos, si no es para disfrutar?
Nada, con el tiempo, algunos seremos los ricos del cementerio, y la herencia la disfrutarán los familiares lejanos.
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