domingo, 4 de noviembre de 2012

Y domingo

Todo el contacto social de ayer se resume en unas pocas conversaciones por la mañana. Algo es algo. Me pasé el resto del día leyendo cosas poco profundas en el sofá y comiendo galletas, y todavía hubo quien dijo que me envidiaba por haber podido quedarme en casa, haciendo un tiempo tan malo. Sí, es una suerte, pero socialmente hablando no lo es tanto. Me cayó la noche encima sin darme cuenta, y luego me sentí una especie de inútil que se va a la cama después de haber perdido toda la tarde.

Hoy esto no pinta mejor. Es lo de siempre: cuando estoy ocupada, malo. Cuando por fin tengo tiempo libre, veo que detrás de las ocupaciones sólo había un vacío y cosas que preferiría olvidar.

Lo malo de mí es que no soy capaz de mantenerme en un nivel de ocupación media (lo cual suena a hotel no muy boyante, pero sería lo más adecuado). Me convendría más apuntarme a un grupo que hace algo entretenido un par de veces por semana, en lugar de hacer este máster que o me tiene ahogada o me tiene ociosa. Funciona a tirones. En fin, al menos dan un título que los que se juntan para hacer macramé difícilmente van a tener.

¿Cómo hace la gente para disfrutar de no hacer nada? Deben de tener una vida interior y una imaginación muy absorbentes y alegres, o bien se dejan llevar por un encefalograma plano como el horizonte. Si no, no me lo explico.

1 comentario:

  1. las personas de perfil bajo, como es mi caso, necesitamos de pocos estimulos exteriores para
    ser felices. Mientras que la gente muy activa
    necesita estar muy ocupada para soltar toda la
    adredalina que acumulan en su interior....
    Para estas personas el deporte es una buena forma
    de soltar toda esa energia.

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