Ayer, a diferencia de casi todo el mundo, fui a trabajar, pero hoy no me quita nadie un sábado como es debido, es decir, sin nada que hacer.
No sé si me he recuperado de la tristeza de ayer. No tenía justificación, pero estaba fatal, y además me estaba volviendo loca buscando la causa. Me preguntaba incluso si no habría pescado una gripe, porque estaba helada, pero no, creo que eso fue por estar demasiado quieta y porque el día era uno de esos variables y era como si mi cuerpo no supiera qué temperatura había. Otra posibilidad era que había comido demasiadas mierdas el día 1. No sé si es cierta la leyenda de que el glutamato monosódico deprime, pero por si acaso me parece que es la última bolsa de Bugles que me he comido. A partir de ahora, sólo patatas fritas, tan saludables ellas.
Por la tarde, no me habría movido del sofá, pero acabé haciéndolo, porque tenía que salir.
Como siempre, estoy esperando demasiado de este día que empieza. Es mejor no esperar nada, y con suerte sucederá algo bueno. No tengo más plan que ir a quemar el michelín de glutamato, y luego transformarlo en un michelín de comida decente.
Esta agenda tan vacía no puede ser muy buena...
¿Un ratito de llanto arreglaría las cosas?
Ojalá fuera capaz de llorar.
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