Pues me siguen doliendo las bolas. Esto se está prolongando y no me hace gracia, precisamente. Intensidad sí que va perdiendo, pero no se va. Sigue y sigue, como el conejito de las pilas...
Ha sido un día un poco raro. Tenía una reunión, y tampoco es que haya ido mal, pero he quedado en hacer de cobaya para una cosa, y no sé qué tal irá. Ojalá no me cree problemas. Luego, al salir, he coincidido con un jefe gordo y todavía flipo, porque de repente somos coleguitas. Hasta ahora, la palabra más larga que me había dirigido era un "hola", y hoy me ha dedicado un par de frases, sonriendo y todo. Así, de repente y sin anestesia. ¿Habrá oído que me piro y se alegraba de perderme de vista?
Mañana tengo un taller de imagen. Veremos qué tal. Ah, y por la tarde voy a coincidir con ejem, ejem. A ver qué me cuenta, espero que no me dé el ataque de timidez.
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