Algo va a cambiar pronto. Me ha llegado el chivatazo de que me van a conceder un traslado. Sirvió todo el esfuerzo, leyeron los méritos que alegué.
Me he pasado toda la mañana queriéndoselo contar a todo el mundo y cortándome para no soltar la lengua. No quiero hablar de algo que aún no he firmado, ni gafarlo, porque quizá tenga que esperar hasta después del verano. Es mala época, la gente empieza a pillar vacaciones.
Qué ganas de empezar a hacer cortes de manga...
No puedo definir este estado como felicidad, pero definitivamente me arregla la semana, y puede que me arregle la vida laboral, a no ser que el sitio nuevo sea también un asco. No me queda otra que esperar a ver, aunque creo que por lo menos me encontraré en mi elemento. Sería redondo si encima la gente fuera potable. Ya que por pedir no pasa nada... a ver si ligo y todo.
Mientras tanto... vuelve a subir el volumen de trabajo en la Oficina Siniestra.
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