domingo, 13 de junio de 2010

Uf

Creo que me he calmado. Otras veces me ha pegado un latigazo más fuerte y ha durado mucho más de lo que debería. A lo mejor tiene la culpa el leñazo que me di contra la viga del techo cuando me subí a buscar un trasto a la estantería. Mm, ¿qué jodido arquitecto la pondría en ese lugar precisamente? Bueno, si me ha ayudado... no me quejaré.

Ojalá que el ataque químico con este tío sea solamente cuando me lo encuentre. Ya, seguro que ahora me lo encuentro hasta en la sopa, suele pasar.

¿Será que me ha pasado por falta de cariño? Desde luego, no recuerdo cuándo me dieron el último beso o abrazo que no fuera de cortesía. Mm, no, un momento, sí lo recuerdo: hace unas semanas me despedí de una amiga que me dio un beso en la mejilla al marcharse. Es una persona más bien efusiva con los demás, pero de todos modos me pareció que sí me quería, noté más cariño de lo normal, y luego me enfadé un poco conmigo misma por quedarme paralizada y no responder con más aprecio. Y por tener poca paciencia y ser tan crítica con ella, pero es que me cuenta cada cosa... Es la típica que agarrarías de los hombros y se los sacudirías hasta que se despabilara, porque le toman el pelo miserablemente algunos que dicen ser sus amigos.

Realmente me faltan "efusiones" desde que llegué a la adolescencia, pero creo que empecé yo a no dejarme acariciar como si fuera un bebé. Me hacía la dura, y en realidad necesitaba el afecto. Sólo soy fría aparentemente. Tampoco sé reaccionar muy bien. En fin, será mejor que no pida lo que no puedo dar espontáneamente. Pero si supieran lo que agradezco una palmadita en la espalda a tiempo...

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