- No soy capaz de saborear la comida, devoro trozos sin masticar.
- Me duele la espalda porque paso demasiadas horas enganchada a la pantalla e incapaz de hacer otra cosa.
- Aunque ya no me desvelo en mitad de la noche, me despierto más pronto que para ir a currar.
- Llevo mal las comidas familiares (últimamente siempre acabamos discutiendo).
- Tengo el síndrome del lienzo en blanco. También el de las cuatro paredes de siempre.
- Estoy comiendo el triple de porquerías que habitualmente, me he descontrolado. Chocolate, galletas, patatas, almendras...
House diría que soy idiota si tuviera la más mínima duda: eso es ansiedad. Y nunca es lupus.
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