Me da pereza pasar a limpio el diario de estos días. Lo mismo que me daba pereza poner en orden los papeles que tenía en el armario, pero ya no había más remedio: había miles de fotocopias de diplomas, títulos de cursillos que ni recuerdo de qué iban... hasta mi graduado escolar andaba por ahí.
Una más de las cosas que me agobian en este mundo es eso: tener que ordenar y no tener claros los criterios. Nada, al final, lo parecido iba con lo parecido, y si algo era ambiguo, pues casi lo he clasificado a pito pito gorgorito. He llenado todo el suelo de la sala de montones de papeles repetidos. Me pregunto para qué hice tantas copias de un certificado de un curso de mierda, si luego me faltan las de otros más importantes.
Lo verdaderamente malo ha sido que me he dado cuenta de que me falta el original de un documento importante. Tengo una copia certificada, pero claro, quiero ese original, por si acaso.
He terminado con mareo, literalmente. Supongo que me ha dado un poco de ansiedad y no estaba respirando bien. O puede que tenga algo que ver el polvillo que se ha levantado...
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