Si a juicio de la sociedad no te pasa nada, o lo tuyo es soportable, se olvida de ti. No hace mucho, traté de entrar en una facultad mediante la opción de licenciados; es decir, hay unas plazas que reservan para gente que hemos terminado otra carrera. Pues bien, antes no había problema para acceder, pero hoy día parece que todo el mundo se ha apuntado a esto y muchos nos quedamos fuera, sea porque no es una carrera de la misma rama, porque el cómputo de las notas ha cambiado y nos perjudica o simplemente porque es una carrera con mucha demanda y no teníamos unas calificaciones maravillosas, aunque no fueran malas. Estuve hablando con una persona que trabaja en la universidad y me vino a decir que, una vez has terminado tus estudios y tienes tu trabajo o lo buscas, el sistema educativo te considera un producto acabado y se olvida de ti. Tendría que haberle dicho que eso no es exacto, que se inventan másteres que no siempre son gran cosa para vendérnoslos a los que tenemos un sueldo.
Me siento como esos jubilados que tienen aún la energía de un trabajador joven y deben retirarse porque el sistema funciona así. Creo que tengo aún mucho potencial por aprovechar, es más, me aburro si no estoy dándole a la neurona, y no me dejan mejorarme. Arréglatelas por ti misma, me dicen. Vale. Me convertiré en una genia del crimen, si eso es lo único que hay.
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