He rozado la bronca otra vez. Me habían dicho que tenía que hacer un trabajo, había empezado a hacerlo... y entonces alguien me ha avisado de que no lo había entendido bien, que lo que había que hacer era una cosa muy diferente. Tenía razón.
No acabo de entender cómo puedo interpretar tan mal las cosas. Tengo ansiedad, sí, pero últimamente había mejorado. Ni idea de por qué no me cosco.
Además, parece que no me llegan los sobreentendidos. Soy como esos autistas que pillan las cosas literalmente y no van más allá.
Creo que siempre me ha costado un poco más interpretar correctamente a las personas que a los libros, al revés que otra gente que no parece tener problemas a la hora de entender lo que quiere el profe, el jefe... A veces es como si los jefes y yo estuviéramos en planetas distintos, o separados por un muro invisible que no deja oír bien. O como si mi cerebro se negara a recibir la información.
No sé, esto tiene que ser por la ansiedad, quizá no estoy tan tranquila como me parecía. Hoy, desde luego, he acabado por no estarlo, me ha entrado la preocupación, y nada, a tomar por el saco.
No te preguntes por qué malinterpretas mal las cosas. Simplemente no entendiste aquello, punto, no hay más, un error que le pasa a cualquiera.
ResponderEliminarÁnimos como siempre :)
Uff, un error demasiado frecuente en los últimos tiempos. Si no fuera porque tengo algunos compañeros que son muy buena gente...
ResponderEliminarY gracias por los ánimos