sábado, 20 de noviembre de 2010

Voces del pasado

Siempre me extraña que las alegrías duren menos que las tristezas. Ya he vuelto a mi rutina gris, no noto el alivio del otro día, que se ha convertido en un recuerdo agradable, pero ya ha empezado a envejecer y a arrinconarse.

Ayer me encontré en el contestador un mensaje de una gente que hace muchos años me negó una beca. Tuve la sensación de que entonces me habían llamado a la entrevista porque tengo un CV un poco peculiar (digamos que soy como alguien que es corredor semiprofesional de rallyes, o violonchelista, y aparte estudió Empresariales, porque de algo hay que vivir). De hecho, me miraban como a un bicho raro. Dicho de otro modo, sus miradas parecían decir que me consideraban un poco especial, les picó la curiosidad, me llamaron, me vieron en carne y hueso, y luego lo reconsideraron.

El caso es que entonces yo estaba muy lejos, y me habían hecho volver a mi ciudad, a la puñetera entrevista. También había que haber hecho una especie de memoria que no pude trabajarme bien, ya que internet no era como hoy día, había poca información, y estando tan lejos, tampoco podía ir directamente a investigar.

OK, entregué la mierda de memoria, en mi CV ponía que estaba currando fuera... y sospecho que no se habían coscado de nada de eso. Sólo se lo pensaron después de mandarme ir a verles y mirarme como a una friki. Joder, señores, si resulta que la memoria era eliminatoria, primero se mira si convence o no, no se manda a la gente que está a cientos de kilómetros volver para nada de nada. Y luego serían los típicos ejecutivos que hablaban todo el día de calidad de servicio y de lo bien que lo hacen todo.

Nunca me dieron ninguna oportunidad. La beca se la llevó una tipa que desbordaba chulería y nos miraba a los demás por encima del hombro. Tanta extraña seguridad en sí misma, tan exagerada, me hizo pensar si lo realmente seguro no sería algún enchufe trifásico que tenía la pava. En fin, la maldije, los maldije, y acabé consiguiendo algo diferente para salir adelante.

Total, que ayer me encuentro un mensaje que hablaba de lo muy interesados que estaban en hablar conmigo. Yo ya no lo estoy, me he convertido en un fichaje un poco difícil para ellos: aparte de que me acuerdo de la putadilla, hace tiempo que trabajo para otra gente de forma estable. No les he llamado. Si insisten y son capaces de localizarme en casa, veremos, pero de momento... que se jodan un poquito.

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