martes, 9 de noviembre de 2010

Tienes mucho que dar...

¿Dar qué? ¿Cómo? ¿Y a quién?

Creo que eso era un lema de alguna asociación. A lo mejor tendría que planteármelo, porque me llenaría el tiempo, haría algo por alguien... Lo malo es que puedes acabar como el tonto útil de una ONG; como, por ejemplo, el que les pasa cosas a ordenador por el morro.

Hace años, pensé en apuntarme a la Cruz Roja. No lo hice porque en realidad no sabía muy bien de qué iba la cosa ni qué había que hacer. Dicen que están desapareciendo los voluntarios, y que ni siquiera son bien recibidos en algunos sitios, como cuando van a recoger a alguien herido en una pelea de discoteca.

No es que eso me dé una medalla a la generosidad, que digamos. En el día a día sí me siento algo mejor al respecto; normalmente, no me niego cuando alguien me pide ayuda para algo, aunque eso no salve vidas. Más bien son favorcitos de poca monta: ayudar a bajar cosas de internet, explicar algo que entiendo a alguien que no lo entiende, hacer de fotógrafa de actos sin cobrar por ello, soportar alguna que otra neura ajena...

Lo que digo: no aporto gran cosa a la humanidad. Y sigue mi capital de tiempo yéndose por el desagüe.

5 comentarios:

  1. Participar en un proyecto de voluntariado, desde mi punto de vista, está muy bien, porque además de aportar algo a la humanidad, te ayuda a desconectar de tus problemas y ver otras realidades distintas a la tuya y, además, luego te sientes bien porque has hecho algo productivo.
    Ya sé que no te conozco de nada (salvo del blog) pero ¡te animaría a ello!

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  2. Suena bien, pero tengo algunas dudas... por aquello de los tontos útiles y de las ONG fraude...

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  3. yo lo estuve pensando pero al final no me lancé. Podrías preguntar en algún centro cívico por si hay algo que te parezca interesante.

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  4. Hay muchas opciones, dependiendo de lo que te guste más: ancianos, niños, enfermos, inmigrantes, ...
    Lo primero sería decidir con qué colectivo te gustaria trabajar, después informarte (puedes hacerlo por internet) de qué organizaciones hay donde vives que ayuden a ese colectivo.
    Y luego, ¡siempre puedes probar y si no te convence dejarlo!
    A mi, entre una cosa y otra, me costó varios años decidirme pero al final me lancé y estoy contenta.

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  5. Esta entrada podría haberla escrito yo... Buf, ser útil a la humanidad, qué difícil.

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