miércoles, 24 de noviembre de 2010

Percepción y reacción

No me entero. Como no me interese la cosa, eso es lo que pasa: que no me entero. Ya me puede ir la vida en ello, que da lo mismo.

Hoy, por ejemplo, he tratado de centrarme en un asunto, de estar atenta, y me he visto mejor que el otro día. Sin embargo, un rato después, todo el mundo ha comentado detalles que para mí no han existido. Ignoro si ha ocurrido también lo contrario, que el resto no ha reparado en cosas que a mí me han llamado la atención.

Yo diría que me fijo mucho más en los árboles que en el bosque. Me cuesta tener la imagen de conjunto, y más cuando quien te explica el tema es una persona dispersa.

Y al final, me siento una perfecta desgraciada, con la autoestima por los suelos. Realmente me siento inferior en esos momentos, a pesar de que en el fondo sé que no tiene sentido, porque ya he demostrado con creces lo que había que demostrar.

Encima, están las opiniones de esas personas tan seguras de sí mismas, que resultan tan convincentes. No puedo evitar asumir su punto de vista como "el bueno", de modo que margino el mío, y más siendo tan despistada. No debo de tener ninguna seguridad en mí misma, y mi autoestima tiene que estar bajo mínimos.

Por el contrario, cuando algo me interesa o me gusta, es a mí a quien preguntan sobre los detalles y las tareas. No tengo que andar averiguando qué se espera de mí a continuación.

Pero eso sucede tan pocas veces...

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