Qué cansancio, me vuelve a doler todo. No me recupero aunque me tire una tarde entera sin moverme. Y esta mañana tampoco he hecho gran cosa. Necesitaba calcetines, debería haber ido a por pasta al cajero... y nada. He cocinado lo imprescindible, he arreglado mi habitación y he ido a hacer un pequeño recado a la tienda de los chinos, donde no tenían lo que necesitaba. Me he vuelto a casa.
Los nervios tampoco me dejan estar parada mucho rato, me mata el aburrimiento, así que me he puesto a ver dibujos en versión original, para ver cómo anda la neurona políglota.
A la tarde, seguro que me arrastran a algún lugar plasta como la playa o el monte, cuando lo único que me apetece es volver a agarrar mi libro y sentarme a la sombra en el balcón, sin nada ni nadie que me moleste.
En semana y pico, volveré a hacerme un control de hierro. Si está bien, todo lo que me pasa es psicosomático, por huevos. Si no, va a tocar pastillazo y estómago revuelto.
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