09:00, me quedo atontada en la ventana, con el fresco y la lluvia que hace después de días de agobiante calor. Viene mi hermano de visita, se ducha y se afeita. Luego veo que lo ha dejado todo lleno de pelos y se ha olvidado un calzoncillo mojado en el suelo del baño, a modo de guinda del pastel. Me niego a recoger o limpiar esa mierda.
10:00, desayuno y me voy a hacer deporte. No hago nada, estaba cerrado el gimnasio por obras. Lástima, hoy parece que la anemia me da una tregua bien ganada a base de chuletones y zumo de naranja.
11:00, por ahí, perdiendo el tiempo, que ya tocaba.
12:00, más o menos lo mismo.
13:00, vuelta a casa y alguna ligera tarea doméstica. Descubro el flickr de un famoso y le dejo una nota. No creo que me responda. Me consuelo pensando que mis fotos son mejores que las suyas, hala.
14:00, comida.
15:00, la sobremesa dura lo suyo.
16:00, hay que vaciar un armario para que se pueda pintar la pared. Parece que no tiene fondo ni fin.
Y adelantándome al futuro...
17:00, espero que no me llamen para hacer nada, me apetece hacer lo mismo que a las 11 y las 12.
18:00 y sucesivas horas, léase la anterior.
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