Sueño que no es domingo y tengo que levantarme. Me levanto tarde. La ropa que encuentro para ponerme no me la ponía desde hace tiempo y está pasada de moda. Tengo que andar deprisa o no llegaré al trabajo a tiempo. Busco unos calcetines. Están todos desparejados, o bien no son míos y paso de ponérmelos. El reloj sigue avanzando. Me despierto perdida en ese mar de calcetines.
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