Un sueño terrible en relación con una boda, un encargo fallido, una foto admirada ("Me encanta, me encanta, me encanta esta foto y también todo el resto de tu trabajo"), unos trucos marciales medianamente aprendidos, aprecio laboral por lo que he hecho últimamente, aburrimiento, un libro un poco tonto sobre Klimt que estoy deseando terminar, el segundo libro de Stieg Larsson por empezar...
Sorprendentemente, no me encuentro demasiado cansada.
¿Empieza mi nivel de hierro a mantenerse donde debe?
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