He vuelto de vacaciones y todavía me quedan unos días libres que me debían. He estado sin internet por voluntad propia, en plan desintoxicación, y no se ha notado mucho, porque tampoco he parado más de lo necesario, y para esos momentos tontos tenía una tele.
Mucho paseo, mucha foto y un tiempo aceptable. Me he olvidado de estudios, de que aún tengo pendiente conocer el resultado del último examen, de malos rollos laborales... Sí, creo que la cosa ha funcionado. Me preocupaba más que no se estropearan las vacaciones en sí por cualquier contratiempo, olvido, discusión, cabreo justificado o no... Y eso se ha reducido al mínimo, así que no me quejaré.
Ahora, a ver hasta cuándo duro de relativo buen humor.
Para prolongar los efectos del bronceado mental, me estoy bajando música de Mark Knopfler y ya he confirmado que hay mucha foto interesante en mis varias tarjetas de memoria.
Ni siquiera sé exactamente qué voy a hacer mañana, aparte de llenar la nevera a primera hora.
Esto mola.
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