miércoles, 28 de abril de 2010

P'arriba

Bueno, mañana tengo que ir al médico, y supongo que me dará el alta. Justo ahora que empezaba a cogerle el gustillo a esto de estar tirada, no me dejan tener toda la semana para mí, que era mi consuelo a tanta carraspera y tanta tos y, sobre todo, tanto dolor de garganta.
Tenía planes para entretenerme, como aprender algo de origami, o sea, a hacer pajaritas de papel a la japonesa (no creo que hubiera pasado de ese nivel). Hasta me apetecía una cosa tan tonta como un puzzle, que me parecen una pérdida de tiempo. A algunos les entretendrán, pero no son creativos, no son especialmente bonitos, normalmente necesitas una mesa enorme para ir montándolos y tampoco sabes qué hacer con ellos una vez terminados, como no sea volver a deshacerlos y, hala, de vuelta a su caja. Sí, hay gente que los enmarca y los cuelga, pero a mí no me gustan como decoración. Lo único bueno que les encuentro es que hace un tiempo leí que son buenos para entrenar el coco, y para eso ya tengo sudokus, e incluso este blog es posible que sea útil.
Bueno, ¿qué hago con el resto de este día que se me va a quedar pequeño? ¿Regodearme porque mi trabajo será redistribuido otra vez entre los demás? Bah, eso no me dura mucho, aunque al principio me hacía gracia pensar que se lo habrán dado, a lo mejor, a los más caraduras, a esos que se pillan bajas dudosas.
A ver qué me invento. Para no aburrirme hoy, quiero decir, no para pillar una baja dudosa como la gente que mencionaba. Es que, si no hago nada, corro el peligro de comerme de una sentada un paquete de galletas Príncipe con su 10% de regalo incluido (¿eso supondrá media galleta más o un descuento de medio euro en el precio?). Y luego me quejo del estómago, de que he engordado, etc. Que, por cierto, algo de peso he tenido que coger en estos días, porque, a pesar de los pesares, he seguido comiendo guarrerías, y si no podía, me daba por el Powerade, que contiene azúcar. Sabía perfectamente que era por la ansiedad que me produce el aburrimiento, pero como he estado como una niña pequeña que no sabe controlarse, pues... Y aunque el malestar que tenía es suficiente excusa, habría sido más sensato comer fruta, beber zumos naturales y apartar todo lo que me ponen cerca de la caja cuando voy al supermercado.
Argh, ¿por qué escribiré yo nada sobre comida? Voy a tratar de pensar en camaleones, por ejemplo.

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