Bien, por si hubiera sido poca la locura semanal, y después de estar deseando que llegara el fin de semana, me lo han jodido un poquito. Sólo para que no me relaje lo suficiente y llegue el lunes de empalmada: no he tenido más remedio que aceptar un trabajito extra. Sí, me lo van a pagar, pero no entraba en mis planes.
Entre el tema laboral y el sentimental, estoy agotada, pero debo seguir. Y, además, tengo que leer un montón de cosas: legislación y otras historias que no me interesan, imprescindibles para el curro de la próxima semana.
Ayer mismo ya estaba tan cansada que no le hice caso a my guy, a pesar de sentir esas oleadas de no sé qué cada vez que se acercaba. Y al final del día creí notar alguna provocación para ver si reaccionaba. Yo qué sé, lo mismo me lo imaginé por el cansancio.
Por lo demás... estaba preocupada por un tema y parece que no va a dar guerra. Suerte que los jefes no se fijan en algunas cosas. Espero que siga así el asunto. También tengo una colega nueva, me da la impresión de que andamos marcando territorio. Bueno, es más que una impresión, pero espero que no dure, que sea una chorrada consecuencia de la tensión de los primeros días, y luego cada una a lo suyo.
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