¿Puede un disgusto laboral cargarse un enamoramiento?
Me he pasado la mañana en las nubes, se me aparecía su cara en mitad del documento que estaba leyendo, tenía esa tonta sensación de estar cayendo otra vez en las redes de siempre (¿las del amor?) y, para colmo, he encendido la radio y no había más que música romántica. Y no la he podido quitar, porque casualmente les ha encantado esa emisora a las chicas de la oficina. Los chicos no decían nada, pero seguramente tampoco les parecía mal.
A última hora de la mañana, me han dado un disgusto. No lo puedo comentar aquí, pero ha sido una injusticia, una gran cagada por parte de otra persona.
... y se acabaron las nubes, las caras, la música romántica y las sensaciones intempestivas. Así, de un plumazo.
No sé si quiero que vuelvan, porque si esto no es amor del que yo quisiera, si no termina bien, prefiero que no pase nada, cortar por lo sano desde hoy. Pero ya las echo de menos.
Si me recupero de la mala leche y la preocupación, creo que volverán. Sólo necesitan tiempo para hacer el viaje de vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario