domingo, 19 de diciembre de 2010

Misterios ajenos

Qué rara es la gente...

Conozco a un chico con el que tengo cierta química. Si no fuera porque tiene pareja (sí, otra vez), me interesaría. Bueno, hasta cierto punto, porque hace cosas que no debería hacer por respeto a esa persona. Son tonterías de andar siempre revoloteando a mi alrededor... Bueno, hacía algún tiempo que se comportaba, ya que yo le había dado a entender que para que lleguemos a algo primero debe estar soltero. El caso es que habíamos dejado de vernos durante unas semanas, y cuando nos hemos vuelto a encontrar, vuelta a los revoloteos y las tonterías. Me hace gracia, pero llega a cansarme. Sobre todo, porque me hace pensar qué puñetas quiere. Estoy harta de este tipo de asuntos; siempre atraigo a los emparejados, o me atraen ellos.

Y luego tenía que poner mi propio granito de arena: el día que me encontré el céntimo en la calle, formulé un deseo al respecto... y lo que sucedió fue eso, que volvió a revolotear. No es exactamente lo que había pedido, pero me resultó agradable. Soy tonta.

Ufff, que no sea Mr X reloaded, por favor...

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