Semanas como esta dan gusto, aunque una se las pase cavilando. Siempre dan la oportunidad de autoengañarse pensando que ya es bastante razón para ser feliz el mero hecho de no ir a trabajar. Me encanta ese autoengaño.
He podido reconectar bastante bien con el trabajo de la semana pasada. Eso es una mala señal: significa que no desconecté del todo. Sin embargo, eso no me ha impedido dormir mucho, muchísimo.
Hoy me salto el gimnasio. Resulta complicado atender a las instrucciones entre estornudos. No quiero que me pase como aquella vez que fui a una clase de yoga y me tuve que marchar, casi con el aplauso de la gente, porque no podía parar de toser.
Me voy a dedicar a ver Dr. Oz, mi último descubrimiento. Es un médico de la tele yanqui que da consejos de salud. Resulta algo marujero, pero bueno, eso no tiene por qué ser malo. Donde más se nota es en el público del plató: casi todo son mujeres de mediana edad, salvo algún especialista.
Hmmm... qué poco tengo para contar.
Otro aquí moqueando como un grifo y tosiendo de vez en cuando... A ver como estaremos mañana...
ResponderEliminarDebería andar durmiendo ya, que necesito fuerzas XD
Buenas noches, mejorate.
Bueno... espero que te hayas levantado un poco mejor, creo que yo sí
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