miércoles, 22 de diciembre de 2010

Los regalos más absurdos

Estoy haciendo una lista de lo peor que se puede regalar, voilà:

- Una cafetera de cápsulas. Que conste que son muy bonitas, pero tienen demasiados inconvenientes: te ocupan media cocina en los pisos de hoy día, no admiten el café en paquetes de toda la vida y parece que las bebidas que hacen no son mucho mejores que las de las máquinas de nuestros trabajos.

- Un estuche de maquillaje de esos que parecen colecciones de acuarelas de todos los colores. A mí me parecen preciosos en los escaparates, pero... ¿alguien utiliza más de un par de tonos?

- Una agenda. Si no te las dan en el trabajo, las regalan las revistas, así que, ¿para qué comprar una para regalo? Vale, las hay muy buenas, de piel de primera calidad, con mapas, guía de vinos, con boli metálico incorporado y lo que sea... pero el formato me parece algo muy personal, algo con lo que difícilmente se acierta. Yo las prefiero de bolsillo o poco más, otra gente quiere algo de tamaño dietario, etc. Y además, ahora la mayor parte de la gente no usa agenda, con tanto artilugio electrónico que tiene esa función.

- Colonia. Los perfumes son algo tan personal que lo más probable es que la cagues. Las sensibilidades suelen ser todo un mundo. Anda que no hemos tenido frascos que no se gastaban nunca o que directamente apestaban. Como mucho, se puede regalar si se sabe muy bien cuál es la favorita de alguien, pero claro, eso es comprarle un repuesto poco original, aunque le encante.

- Cualquier cosa con estampado de leopardo o cebra. Lo siento, pero a muchas personas nos hace pensar en la ropa de las pilinguis de las películas o en actrices en decadencia, y jamás lo llevaríamos puesto.

- En general, ropa y zapatos, salvo que se conozcan muy bien los gustos del destinatario, y siempre con opción de cambio. Me parece absurdo lo de que los regalos no se cambian cuando se trata de algo que jamás en la vida vas a usar. No hay que condenar a nadie a tener que hacer sitio en el armario para una cosa que le horrorice cada vez que vaya a buscar algo que ponerse.

- Figuritas y souvenirs de esos que nunca se sabe dónde poner y acaban juntando polvo en un rincón o rompiéndose por "accidente".

- Animales. Esto va en serio: suelen acabar abandonados o muertos. Además, me parece un comercio que no hay que fomentar, las mascotas deben adoptarse como hijos, no comprarse como esclavos. Y con todas las consecuencias.

Creo que se me ocurrirán más... Quizá esté quedando como una persona difícil, pero más bien pretendo ayudar. No hay nada peor que regalar algo y que te pongan cara de horror mientras fingen que te lo agradecen.

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