viernes, 9 de abril de 2010

Sequía

Me aburro. Me he aburrido toda la mañana. No me sentía mal, sólo aburrida.
Me aburría tanto que me he puesto a hacer una criba de fotos, porque ya me va a explotar el disco duro.
Supongo que esto es porque ya he hecho de todo estos días: viajar, afotar, dibujar, deporte, etc.
También es como un ataque de vagancia viciosa, porque me aburro, pero no estoy por la labor de divertirme. Otras veces me ha apetecido cocinar, ahora no. Tampoco tengo cosas que arreglar, y aunque las tuviera, es posible que no me pusiera a ello. Ni es cuestión de romper una figurita de porcelana para tener ocasión de pegar los trocitos, je.
Si volviera a tener el gimnasio aquí al lado, iría en estos momentos. Total, las máquinas no me exigen pensar, sólo cansarme, y eso produce endorfinas, puras drogas legales que me encantan. Bah, da igual, porque ya no lo tengo cerca.
Me he bajado las novelas en las que se basa Dexter y voy a hacerme audiolibros. Ya apenas me quedan novelas negras suecas y así me amenizo la vuelta al trabajo.

Hum, hum... por mucho aburrimiento que me inunde, resulta que no tengo ganas para nada de ir al curro otra vez. Ojalá pudiera currar desde casita, en pijama, poniendo la tele de fondo, con un horario verdaderamente flexible.

4 comentarios:

  1. Teletrabajo, sí, eso suena bien... ¡¡Un saludo!!

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  2. A ver, si tus compañeros/ y jefes tienen de "hijos de puta mediocres superficiales malas personas" una buena ración de genes... es lo más adecuado


    (otra alternativa es tener un día de furia y cargártelos a todos...)

    besoshhhhh

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