sábado, 29 de enero de 2011

Mareo

Restablecemos la comunicación por motivos de necesidad. Y le da el punto y me dice lo bien que me queda la chaqueta. Palmadita en el hombro, caricia en la nuca, tierna y amistosa. Demasiado tierna como para ser solamente amistosa. Suave como si acariciara el aire. Me gustaría corresponder. No es el momento ni el lugar. Pero tampoco hay otros momentos ni lugares. Le pongo a prueba: me cambio de sitio. Se cambia también y se me pone casi al lado. Siempre tiende a andar por mi zona.

... y nada de nada. No progresa. No le veo futuro, pero no se sabe. Esta movida me gusta y no me gusta. Estrés a lo tonto, eso es lo que es. Me divierte y me halaga, pero me hace pensar demasiado.

Psché, lo que sea, sonará. Sólo espero que no se esté riendo. Creo que no lo hace.

4 comentarios:

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  2. Empecé tarde a leer tu blog así que no seguí toda la historia y no sé exactamente qué es lo que pasa entre vosotros, pero ... ¿y si intentas algo un poco más directo?
    Estuviste unos días desaparecida y me extrañó ... espero que todo vaya bien.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Yo tampoco sé lo que pasa exactamente, pero parece que le basta una palabra (por ejemplo, sobre un tema cualquiera de trabajo) para volver a ese extraño coqueteo.
    Y... es mejor que yo no haga nada, a no ser que él lo deje con su novia. Él debe tomar esa decisión.

    Ah, y gracias por pensar en mí. No pasa nada, es que he estado más ocupada que de costumbre y apenas encendía el ordenador :-)

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