Mirando un listado de titulaciones, con notas de corte, me doy cuenta de que no entraría en muchos grados. Uno en concreto está íntimamente relacionado con mi trabajo. Llegué a esta rama un poco de rebote, pero me dieron una beca porque les interesaba formarme, y llevo años demostrando que sirvo para este trabajo mejor que ciertas personas que sí han cursado esos estudios... ¡y resulta que no me admitirían en la facultad por no llegar a la nota de corte! Exagerando mucho, diría que es como si no admitieran a Picasso en Bellas Artes (de hecho, también se quedaría fuera, porque no hizo el acceso a la uni).
Vuelvo a encontrarme moneditas por ahí. Nadie las ve, excepto yo; ni que fuera mirando al suelo todo el puto día...
Para colmo de cosas incomprensibles, el otro día iba al curro con la radio puesta. Estaba pensando en cómo resolver un asunto, sin prestar atención al programa, y de repente cruza por mi mente la palabra "ojos", sin venir a cuento. En el segundo siguiente, oigo que el locutor dice que no sé qué deportista tiene una lesión en el ojo. Es preocupante, ya me va pasando un montón de veces, y no soy la única de la familia que adivina palabras un segundo antes de que se pronuncien, sin intuirlas ni deducirlas. Parece que alguien nos las "sopla" al oído. No soy supersticiosa, pero... ¿cuál es la explicación racional?
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