domingo, 30 de enero de 2011

Domingo en el fin del mundo

Se ha nublado tanto, pero tanto, que han tenido que encender las luces de la calle a las 5 y pico de la tarde. Nadie diría que han alargado los días.

Es la antesala de otra semana insulsa, supongo. A no ser que desde jefatura vengan pidiendo algo raro, creo que voy a tener tranquilidad, así que podré seguir con esos tests. Que, aunque la convocatoria de la opo vaya a demorarse, yo no voy a hacer lo mismo. Ya me he puesto las pilas, así que aprovecharé el tirón mientras dure.

No sé qué tal irá el gimnasio, que es mi fuente de alegrías en estos últimos tiempos. Definitivamente, ahora hago más ruido al cortar el aire. Parece que tengo más fuerza. Voy a seguir haciendo mis deberes en los ratos libres, y tanto peor si me cazan en pleno kiba dachi en medio del pasillo.

Me estoy poniendo triste como el día, así, solamente por haber mirado por la ventana.

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