lunes, 24 de enero de 2011

Mi bolsa

Suelo ir a trabajar con una bolsa colgada en bandolera. Está dividida en compartimentos, pero hay más de un descosido, así que si meto cosas pequeñas por un lado, pueden acabar fácilmente en otro. Hace algún tiempo que tenía todo el contenido revuelto, y necesitaba un lavado urgente, también. Acabo de recogerla del tendedero y, antes de volver a llenarla, me he dedicado a quitar lo que no me hace ninguna falta, como un cuaderno terminado, recibos viejos, bolsitas de kleenex vacías, etc. Ahora me sobra espacio, mucho, y tengo la sensación de que se me olvida meter alguna cosa. Pero no, no creo que me esté olvidando de nada.

No importa que tenga ese vacío por llenar; es cuestión de días que acabe con él, porque soy experta en acumular porquerías en las bolsas, como si tuviera un síndrome de Diógenes en versión ambulante.

A veces me gustaría tener la misma habilidad para llenar mi cursi corazón.

2 comentarios:

  1. en mi bandolera que me llevo al curro llevo casi siempre un miniparaguas ... igual que con mi corazón jaja

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  2. jeje, yo un gorro de lluvia que me dieron en el super y es publicidad, pero a veces viene muy bien

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