sábado, 30 de octubre de 2010

Y a otra cosa, mariposa

Supongo que ayer fue un día bueno, porque no sólo me libré de la comedura de tarro, sino que estrené calzado, por fin. Llevaba meses necesitándolo; todo lo que tengo estaba un pelín demasiado usado y la comodidad ya dejaba de ser excusa. Sí, ya sé, soy de lo que no hay, a todo el mundo le gusta ir de compras, pasando del tópico de que somos las mujeres las que lo hacemos; hoy día casi todos los chavales van a comprar ropa encantados. A mí me suele resultar aburrido, aparte de que casi nunca tengo el tiempo y las ganas suficientes y de que las pocas tiendas que me pueden interesar están lejos, no en mi barrio.

Yo no sé si "la viejuna" no tendrá algo que ver también. De pequeña y de adolescente todavía me apetecía un poco ir a comprarme unos pantalones vaqueros o lo que fuera menester. Aún me hacían ilusión las pulseras, los calcetines de colores... Creo que habría flipado con la tienda de bisutería que han puesto aquí cerca hace unos meses, pero hoy día... no sé, como que todas las cosas me parecen más "chorraditas" que antes; me da igual si estoy guapa o no con ellas, no consiguen que me sienta demasiado especial.

Así que lo del estreno ha sido más bien como hacer los deberes: necesitaba algo que ponerme en los pies y punto. Eso sí, una vez en marcha, me compré lo que más me gustaba y apenas miré el precio. Ya sabía que me lo podía permitir, tenía que tener mis pequeñas reservas, visto lo poco que gasto...

4 comentarios:

  1. joder, yo también me compré ayer unas bambas-zapato. Sí, más que por gusto era por necesidad, no quería ir al curro siempre con los mismos zapatos y necesitaba algo más informal pero no demasiado. A mí ir de tiendas como que nunca me ha emocionado, yo soy más de comprar algo que necesito y poco más. Me sorprende la gente que va al centro comercial y va de tienda en tienda ... uf, qué cansancio.

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  2. Sí, algun@s somos la "alegría" de la sociedad de consumo, je, je...

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  3. Comprar cosas es bueno, que nadie te diga lo contrario. Saludos

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  4. Sí, eso dijo Keynes... Desde luego, sin dinero que se mueva no hay economía que ande.

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