Lo único que me faltaba últimamente es discutir en mi casa. Bueno, pues hace un rato ha sucedido. Y ha sido otra de esas ocasiones en las que sabes muy bien que tienes razón, pero no te sirve para nada ante la ce-rrazón.
Ha sido como estropear toda una mañana trabajando para la "famiglia", porque no he parado: he estado haciendo montones de cosas en casa, y algún recado fuera. Y estaba contenta, me ha salido todo bastante bien. Y entonces alguien dice una inconveniencia, le digo lo que pienso al respecto y tiene la desfachatez de negar lo evidente.
Así que ahora me siento un poco mal, un poco culpable de no haberme hecho la sorda... Es que encima tiene huevos la cosa: no sé si es la educación católica o qué, pero no se me quita esa pequeña sensación de culpa y de que me va a venir un castigo. Sigue sobre mi cabeza, como una gotera.
Hay que joderse, no sé si hay viento sur, luna llena o me ha mirado un tuerto. Lo que sé es que tanta mierda toda seguida no es normal.
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