Hoy he currado. Es un decir: la mayor parte del tiempo no ha habido nada que hacer y me he estado tocando los webs. Es lo que tienen estos días raros entre fiestas; si tienes tareas acumuladas, vienen bien para quitártelas de enmedio sin que te molesten, pero si eres de los raros que llevan el trabajo al día...
Sí que ha venido esa especie de... digo, la jefatura. A investigar qué estábamos haciendo. Y yo, que soy antitaurina, he toreado bien. Tenía preparado un archivo para este caso, con una duda mínima para terminarlo (no le he dicho que sólo faltaba ese detalle), y he conseguido que se enrollara sobre esa tontería. No me ha preguntado si estaba haciendo algo más, si terminaré pronto... ¡Je, je! Y como no ha vuelto a aparecer, me he dedicado a escuchar a The Pogues y otra gente.
Eso sí, debo ser más cuidadosa: si se hubiera fijado mejor, habría visto cómo estaba prácticamente terminado el tema y se habría puesto a maquinar qué encargarme para la próxima vez. Tengo esa estúpida tendencia a trabajar muy rápido, los jefes se fijan y aprovechan para mandarme el doble de rollos. Siempre me ha parecido una injusticia que se trate peor al que trabaja más y más rápido que al caradura que nunca termina a tiempo, pero como digo, es difícil cambiar eso, que es mi tendencia natural. Voy como... no sé, ¿revolucionada? En fin, como los procesadores con overclocking.
Por lo demás, día tristón y como de fin del mundo.
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