viernes, 15 de octubre de 2010

Mi agenda

Si este blog es desagradable, mi agenda es mucho peor.

Ya de por sí ni siquiera es una agenda, es un cuadernillo donde apunto lo que tengo que hacer o recordar. Pues bien, el cuadernillo ha degenerado. Antes tenía otro, y otro... y eran relativamente organizados, dentro de un desorden. Lo mismo ponía la lista de la compra que escribía los pasos de una kata, pero se distinguía todo, no era difícil encontrar las cosas.

Hoy día tengo un cuadernillo de papel reciclado lleno de una letra infame, tachaduras exageradas, tintas de colores variados, pero no conjuntados, y no hay modo de encontrar nada ahí; a veces, ni aunque lo destaque subrayando en rojo.

Lo que es más gordo: tengo varias agendas. Algunas están abandonadas, como aquel taco de todo-a-cien que fue un regalo, que más que de tienda cutre parecía puro diseño de la Ágatha Ruiz de la Prada, con un floripondio en medio, y bastante alegre, la verdad. La de piel en miniatura que me regalaron a principios de año tenía el problema, precisamente, de que es una miniatura y ahí no cabe nada. Me agobiaba, porque estaba dividida en días y siempre me salía del espacio y apuntaba las cosas de julio en agosto y las de agosto en septiembre.

Y no se vayan todavía, aún hay más: tengo una aplicación en Igoogle para apuntar recados, y además me bajé el Evernote, que estaría muy bien si me lo pudiera llevar al curro, pero claro, ahí no se puede instalar, no nos dejan. Podría usar el calendario de Outlook, pero, no sé por qué, me resulta engorroso, no me gusta.

Ahora acabo de pasar algunas ideas al cuaderno reciclado, debería borrar otras de Evernote y la lista de Igoogle, debería sacar definitivamente de la bolsa la agenda de piel y debería echar a reciclar el taco de Ágatha. Hay días que el manejo de la agenda me lleva al menos una hora, con lo cual, si no fuera porque ayuda a mi memoria y me quita motivos de tensión, no tendría tan claro si sale rentable la inversión de tiempo. Ciertamente, es útil para que no se me olviden las buenas ideas que de tarde en tarde se me ocurren, pero también me angustio si no consigo sacar tiempo para apuntarlas.

Nada, por mucho ordenador y mucha tontería que se tenga, la vida sigue siendo complicada de organizar cuando se tienen muchos frentes abiertos.

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