Estoy aburrida, y mucho. Qué asco, cuando tengo la agenda llena, es un problema, y cuando está vacía, no sé qué hacer con tanta tranquilidad. Lo único que me queda por hacer es pasar bastante música a CD, pero no me voy a dedicar a eso ahora, porque prefiero dejarlo para el sábado por la mañana, que es mi gran momento de vacío. Además, quiero organizarla bien, y no podré hasta que me baje alguna canción suelta.
Cada vez que digo que me aburro, aquí me cae una bronca. Por lo visto, estoy con la frase en la boca cada cinco minutos, pero es que ME ABURRO. El otro día se puso a hablar un tipo en la radio sobre el aburrimiento, y dijo que nadie debería decir nunca que se aburre, con la de cosas que hay en la vida. Y me tocó oír un sermón: que a ver si hago caso a lo que dice el de la radio, que bla bla... Pues vale, el colega sólo hace que mucha gente, además de aburrirse, se sienta culpable y quejica. Está claro que no siente este vacío.
Tener un blog es aburrirse un poco menos, y ahora estoy entretenida, pero sé que no va a durar mucho.
No sé, parece que necesito actividad continua. Si no es montar muebles, hacer cosas con la tableta gráfica, o arreglar algo que se ha roto. El caso es no parar, y que el descanso sea eso, descansar porque te has cansado, o si no... es puro aburrimiento.
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