Lo mejor que me ha pasado hoy es que era capaz de recordar la kata que me he aprendido. Por lo demás, he empezado el día aburriéndome en el trayecto al trabajo. No hay quien se termine Creación, un ladrillo histórico de Gore Vidal. Es un coñazo escrito a la manera de... ¿Heródoto? No sé, algún historiador griego o romano, supongo que no hay ninguno divertido.
Al poco rato, en cuanto he encendido el ordenador, me ha vuelto esa sensación desagradable de explotación en la oficina: "Haz esto, esto, y esto, y es todo urgente, así que deja de momento eso que tenías que terminar para hoy y prioriza lo que te digo". ¿Es normal estar hasta las orejas mientras otros dicen que se aburren de estar sentados con los pies en el teclado? ¿Alguien en mis circunstancias creería a su jefe si le dijera que el trabajo está bien repartido y que no tenga tanta suspicacia? Bien, tengo una pequeña esperanza de conseguir un curro más interesante en otro sitio. Ojalá salga, así les mando a estos a hacer puñetas, y a hacerle la puñeta a otro.
Luego, cuando estaba con todo el lío, me llama una colega y me cuenta una extraña historia de matrimonios apañados que no sé si creerme del todo, pero conociéndola, creo que es muy probable que no se haya inventado nada. Me he quedado a cuadros y no puedo dar detalle, pero alucino de cómo funciona la gente cuando quiere conseguir algo. No hay escrúpulos. En fin, no es mi problema y no decido. Eso sí, la cosa me ha supuesto perder un ratito de mi muy apretado horario.
Después, rollos bancarios que concretar. Sé que en el fondo es una tontería sin riesgos, pero prefiero tener las cosas bien controladas que olvidarme de ellas y que más adelante den problemas.
Por favor, yo en la próxima vida quiero ser controladora aérea, que tienen un estrés parecido, pero cobran más.
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